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¿QUÉ ENFERMEDADES TRATA LA OZONOTERAPIA? |
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Dr. Carlos Hernández, Director del Centro de Investigaciones
del Ozono
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Hay un gran número de enfermedades en las cuales se puede utilizar: en enfermedades de problemas circulatorios, como el pie diabético; en el tratamiento de la retinosis pigmentaria, de glaucoma, en atrofia del nervio óptico, en accidentes vasculares encefálicos, donde quiera que pueda haber un problema circulatorio y también en algunos tratamientos de demencia. Por ejemplo, para la tercera edad la ozonoterapia es muy buena, ya que en esta etapa e inclusive antes, empiezan a ocurrir problemas de desequilibrios de la especie reactiva del oxígeno. Y cualquiera de las enfermedades autoinmunes, por ejemplo la artritis reumatoide o deficiencias inmunológicas; también en quemaduras y herpes. Se ha probado la eficiencia contra el herpes zoster y herpes simple, tanto en la forma gaseosa como a través de aceites (sustancias) ozoninizados. Hemos obtenido también buenos resultados contra enfermedades de los intestinos como la colitis, parásitos, etc. La ozonoterapia no es, por supuesto, una varita mágica ni es la panacea universal, pero nuestra experiencia demuestra que hay muchas enfermedades, por ejemplo degenerativas, donde la ozonoterapia no cura, pero sí detiene el proceso o lo hace mucho más lento, lo cual ya es un resultado muy importante. En la ozonoterapia, desarrollada desde 1985, hemos avanzado mucho gracias a la estrecha coordinación de trabajo que tenemos con los hospitales e instituciones de investigación y salud pública y, también, por la estructura social que tiene nuestro sistema de salud pública. De tal manera hemos obtenido procedimientos para el tratamiento de enfermedades que corresponden a diversas especialidades médicas y que, en apariencia, no tienen relación entre sí, hasta que se conozcan realmente los mecanismos de acción del ozono en los sistemas biológicos. Actualmente se sabe que el ozono es capaz de liberar y modular la producción de determinados mediadores, como interleukinas, interferones, determinados factores de crecimiento, etc., que hacen que el organismo se pueda defender del microorganismo patógeno. Antes, el mecanismo de acción del ozono contra el virus era básicamente una incógnita. Se opinaba que tenía una acción directa. Sin embargo, esto sólo es correcto cuando se tiene al virus muy definido y cuando se le trata directamente con ozono, p. e. en un tubo de ensayo, el ozono inactiva al virus. Pero cuando se tiene un virus inmune contra el organismo es muy difícil que el ozono - que es extremadamente reactivo, que desaparece inmediatamente en el organismo tan pronto usted lo introduce - actúe directamente. Por lo tanto, la acción viruscida se realiza a través de una modulación del sistema inmune. Y digo modulación, porque las investigaciones que se han realizado aquí y en otros lugares del mundo demuestran que es aplicable el ozono en aquellas enfermedades autoinmunes, donde realmente hay que disminuir el efecto inmunológico (la respuesta inmune), o en aquellos casos donde el sistema inmune está deprimido y hay que activarlo. O sea, en una artritis reumatoide, que es una enfermedad autoinmune, el ozono lo regula y también en casos donde hay deficiencias del sistema inmunológico. Otras de las propiedades bien conocidas son la mejoría de la reología de la sangre y la utilización del oxígeno por el organismo. Está demostrado científicamente que el ozono es capaz de tener un efecto terapéutico en enfermedades que se caracterizan por una hipoxia, es decir, por una falta de oxígeno en los tejidos. A raíz de este problema, se producen aglomeraciones de erotrocitos. Esto hace que la sangre, utilizando un término un poco coloquial, se haga más "viscosa" y que fluya menos a través de los tejidos. El ozono es capaz de desagregar esta pila de monedas de eritrocitos, pero además influye en el metabolismo biológico del oxígeno de la siguiente manera: la activación de la glicolisis produce un aumento del 2,3 DPG que genera la liberación demás oxígeno en los tejidos. Otro aspecto que se ha demostrado también recientemente, es que el ozono puede influir en la cadena del ácido araquidónico, produciendo regulaciones de tromboxanos, prostaglandinas, prostaciclinas y otros tipos de compuestos que -aunque estén en concentraciones muy pequeñas- tienen un efecto muy marcado en el organismo. De forma tal que, en primer lugar, mejora la reología de la sangre y la utilización del oxígeno en los tejidos, lo cual le da un rango de aplicación en una serie de enfermedades que se caracterizan por falta de irrigación sanguínea y falta de oxígeno en los tejidos. Es capaz de regular o modular el sistema inmune y por tanto puede aplicarse a otra serie de enfermedades; puede activar el sistema enzimático protector de estrés oxidativo y es también un germicida muy potente. Entrevista al Dr Carlos Hernandez., Dieterich, Heinnz Curar en Cuba Txalaparta. Tafalla 1998 ---
Las aplicaciones del ozono en diferentes enfermedades, dice el especialista,
han tenido gran éxito, sobre todo en aquellas patologías
en las que se han acumulado experiencia, por estudios a través
de ensayos clínicos. En nuestro país, se ha utilizado en
enfermedades oftalmológicas, cardiovasculares, osteomiarticulares,
digestivas y en las infecciones por bacterias, virus y hongos. Dieterich, Heinnz Curar en Cuba Txalaparta. Tafalla 1998 |
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