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EL MITO DE LA LECHE
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| La dietética oficial
suele aconsejar que se tome leche y sus derivados debido a su alto contenido
en calcio. De la misma forma que se añade sal al caldo cuando está
soso, parece lógico que dado el caso de descalcificación,
se subsane tomando calcio. Esta es la razón por la que muchas personas
beben a diario uno o más vasos de leche, con la intención
de compensar la pérdida de masa ósea. Pero el cuerpo humano
no es un caldero, y una cosa es la cantidad de calcio que contenga un alimento
y otra muy distinta la proporción de este calcio que se absorbe,
se asimila y acaba depositada en los huesos. La leche de la madre es un excelente alimento para el bebé. Le basta para crecer con tal rapidez que casi es posible apreciar los cambios día a día. Pero que sea buena para el bebé no significa que sea adecuada en otras etapas de la vida. Al contrario, bastantes razones llevan a creer que la leche materna es sólo para los lactantes: |
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La leche de vaca no es un alimento sano. La leche facilita la producción de mucosidades, y su consumo en niños y adultos está relacionado con la rinitis, la sinusitis, el asma y con trastornos ginecológicos. La relación es tan evidente que en muchos casos estas enfermedades desaparecen después de dejar de tomar leche. Se debe prescindir de los lácteos cuando se sufre alguno de estos trastornos, consejo que podría hacerse extensible a todas aquellas personas con problemas de salud. Por otro lado, no se puede obviar que
la leche no es lo que era. Ni los mismos ganaderos beben la leche de sus
vacas; prefieren la de tetrabrick, casi incorruptible y sin fecha de caducidad.
El pienso da un sabor tan fuerte a la leche que nada tiene que ver con
la de las vacas que pastan a su aire por los prados. En las granjas, las
vacas de ordeñar estan todas juntas, normalmente casi inmovilizadas,
y con esta existencia tan antinatural, deben ser protegidas y curadas
continuamente con antibióticos, vacunas y otros medicamentos, parte
de los cuales pasa a la leche, junto con les pesticidas y plaguicidas
que las vacas ingieren con el pienso. Por lo que a su supuesta acción
preventiva de la osteoporosi se refiere: Para más información véase
Olga Cuevas, La otra cara de los lácteos, Medicina Holística
nº 55. |
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