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El doctor Miquel Masgrau afirma que "El
mundo engañado por los falsos médicos", de Josef Gazola,
es "perfectamente actual, es una panorámica de cuestiones
que afectan al hombre moderno".
¿Cuáles son las razones
del engaño?
El doctor Gazola considera que el engaño tiene un triple origen:
el primero es que se cree dificultoso saberse medicar por sí mismo.
A diferencia de los demás animales, que se curan solos, el hombre
no hace caso alguno de su instinto, y confía en unos médicos
que creen saber mucho más de lo que en realidad saben. Este es
el segundo engaño. No se trata sólo de que los remedios
de su época no tuvieran ninguna efectividad terapéutica,
sino que eran claramente contraproducentes. No hay mayor engaño
para quien le apetece vivir que "solicitar la salud por los medios
que más la destruyen", afirma el doctor Gazola.
El tercer engaño mantiene plena vigencia. Se refiere a la tendencia
humana a dejarse gobernar por la opinión común. Cuanto más
universal es una opinión, más parece verdadera a los ojos
del vulgo. No hay duda, dice, que "si los ignorantes no fuesen con
grande exceso más en número que los hombres sabios, sería
así. Pero como quiera que los malos de ordinario logran tener más
séquito que los buenos, nada puede hacer más sospechosa
una verdad que el mayor número de aprobadores". Y prosigue:
"No conviene atender al número de secuaces, lo común
es que el vulgo se deje llevar más de los sentidos que del juicio.
Las bestias hacen lo mismo".
¿Cuál es el antídoto?
Reflexionar en la razón y la experiencia, como dice Gazola. Precursor
de la Ilustración, nos recuerda que el hombre debe razonar por
sí mismo. Sólo el escéptico puede ser un buen científico,
un buen filósofo y, por consiguiente, un buen médico.
¿Cómo era la medicina
en tiempos del doctor Gazola?
"El mundo engañado por los falsos médicos" es
un documento vivo de los orígenes de la medicina científica.
Nos cuenta en qué consiste la vida desde un principio, razona las
causas de las enfermedades y, al argumentar en contra del uso de las sangrías,
de las ventosas, de las cauterizaciones al rojo vivo, del abuso de las
purgas, cuenta las conjeturas que llevaron a los galenos a mantener semejantes
prácticas durante siglos. Aparece la confrontación de las
mentalidades de la época. Delata la picaresca para hacerse pasar
por buen médico y nos advierte de la dificultad en distinguir los
buenos de los malos... Gazola se rebela al ver que la ciencia médica
languidece anquilosada en sus dogmas, en tanto adelantan las demás
ciencias: "Observad todas las partes de la Matemática, la
Astronomía, la Arquitectura, la Náutica, la Mecánica.
La Óptica nos ha ampliado maravillosamente la jurisdicción
visiva de los ojos y lo que no se podía ver, por la distancia,
o por lo pequeño, se ha hecho visible, y pueden descubrirse con
telescopios los satélites de los más remotos planetas...
Sólo la facultad médica ha tenido la mala suerte de empeorar
de condición".
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¿Afirmaría que el interés
de la obra supera el histórico?
En efecto. Precisamente por lo que tiene de actual no he incluido prácticamente
ninguna referencia histórica ni biográfica en la presente
edición. La sabiduría del pensamiento y la riqueza del lenguaje
del doctor Gazola merecen que les prestemos atención por sí
mismas. Es como si nos hablara una persona con la experiencia de trescientos
años, alguien que vivió con entusiasmo el origen de la ciencia
moderna. Sus reflexiones nos ayudan a enfocar nuestro presente desde una
perspectiva histórica, pero su pensamiento, por fortuna, todavía
no pertenece a la historia.
¿Quién leerá al
doctor Gazola?
Tanto puede interesar al filósofo
como al historiador. Se trata fundamentalmente de un libro de medicina
y debe ser consultado por una profesión orientada siempre hacia
el porvenir y falta de reflexión sobre su pasado. Los estudiantes
deben conocer este testimonio de la irrupción de la razón
en la medicina. Quienes practican medicina en los márgenes de la
oficial, sin duda harán suyos los argumentos de cuando la medicina
científica era alternativa y chocaba con la intolerancia y el dogmatismo
de los galénicos. Interesa a los potenciales enfermos por sus advertencias
sobre cómo mejorar la salud y vivir largo tiempo; la simplicidad
de sus consejos adquiere solera con los años. Esta obra puede recetarse
y leerse por prescripción facultativa, pues su atenta lectura es,
en sí misma, un tratamiento de higiene mental. Sin embargo, no
se trata de un discurso asequible a todo el mundo y para disfrutar plenamente
de su lectura es imprescindible conservar intacto el menos común
de los sentidos.
¿Está hoy el mundo engañado
por falsos médicos?
Creo que es el falso mundo el que nos engaña a todos. El médico,
perdido en el laberinto de lo cuantitativo y lo cuantificable, está
sometido a una presión fuerte y constante. Si no es crítico,
él también será engañado.
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