Ciencia y salud
Sábado, 28 de junio de 1997
"La obra del Dr. Gazola puede leerse por prescripción facultativa"
JOSÉ M. PUIG DE LA BELLACASA

 

 

 

ENTREVISTA

MIQUEL MASGRAU HA RESCATADO LA OBRA DE UN MÉDICO VERONÉS DEL S.XVIII, QUE CONSIGUIÓ 24 EDICIONES. SE TRATA DE UNA DIATRIBA, PERO TAMBIÉN DE UNA REFLEXIÓN PROFUNDA SOBRE LA MEDICINA.

El doctor Miquel Masgrau afirma que "El mundo engañado por los falsos médicos", de Josef Gazola, es "perfectamente actual, es una panorámica de cuestiones que afectan al hombre moderno".

¿Cuáles son las razones del engaño?
El doctor Gazola considera que el engaño tiene un triple origen: el primero es que se cree dificultoso saberse medicar por sí mismo. A diferencia de los demás animales, que se curan solos, el hombre no hace caso alguno de su instinto, y confía en unos médicos que creen saber mucho más de lo que en realidad saben. Este es el segundo engaño. No se trata sólo de que los remedios de su época no tuvieran ninguna efectividad terapéutica, sino que eran claramente contraproducentes. No hay mayor engaño para quien le apetece vivir que "solicitar la salud por los medios que más la destruyen", afirma el doctor Gazola.
El tercer engaño mantiene plena vigencia. Se refiere a la tendencia humana a dejarse gobernar por la opinión común. Cuanto más universal es una opinión, más parece verdadera a los ojos del vulgo. No hay duda, dice, que "si los ignorantes no fuesen con grande exceso más en número que los hombres sabios, sería así. Pero como quiera que los malos de ordinario logran tener más séquito que los buenos, nada puede hacer más sospechosa una verdad que el mayor número de aprobadores". Y prosigue: "No conviene atender al número de secuaces, lo común es que el vulgo se deje llevar más de los sentidos que del juicio. Las bestias hacen lo mismo".

¿Cuál es el antídoto?
Reflexionar en la razón y la experiencia, como dice Gazola. Precursor de la Ilustración, nos recuerda que el hombre debe razonar por sí mismo. Sólo el escéptico puede ser un buen científico, un buen filósofo y, por consiguiente, un buen médico.

¿Cómo era la medicina en tiempos del doctor Gazola?
"El mundo engañado por los falsos médicos" es un documento vivo de los orígenes de la medicina científica. Nos cuenta en qué consiste la vida desde un principio, razona las causas de las enfermedades y, al argumentar en contra del uso de las sangrías, de las ventosas, de las cauterizaciones al rojo vivo, del abuso de las purgas, cuenta las conjeturas que llevaron a los galenos a mantener semejantes prácticas durante siglos. Aparece la confrontación de las mentalidades de la época. Delata la picaresca para hacerse pasar por buen médico y nos advierte de la dificultad en distinguir los buenos de los malos... Gazola se rebela al ver que la ciencia médica languidece anquilosada en sus dogmas, en tanto adelantan las demás ciencias: "Observad todas las partes de la Matemática, la Astronomía, la Arquitectura, la Náutica, la Mecánica. La Óptica nos ha ampliado maravillosamente la jurisdicción visiva de los ojos y lo que no se podía ver, por la distancia, o por lo pequeño, se ha hecho visible, y pueden descubrirse con telescopios los satélites de los más remotos planetas... Sólo la facultad médica ha tenido la mala suerte de empeorar de condición".

 

Experto en "otras" medicinas
El doctor Miquel Masgrau Bartis es internista formado en el Hospital de San Pau y ha desarrollado la antropología médica en el Amazonas, la psiquiatría en Francia, y la medicina rural en el prepirineo catalán. Es diplomado en medicina china por la Wat Po Traditional Medical College Association de Tailandia y el instituto de la misma especialidad en Hong Kong, así como por el Hospital de Medicina Tradicional China de Pekín. Atiende consulta en un piso de época del ensanche barcelonés, junto al Palacio Robert. Para él "toda medicina tiene cosas válidas; el buen médico no puede ser sectario y declararse partidario de una medicina determinada y opuesto a las demás. La buena medicina es la que recoge lo mejor de ayer y de hoy, lo mejor de aquí y de allí, es la que valora todas las posibilidades diagnósticas y terapéuticas, y ofrece o aconseja lo que cree más conveniente en cada caso". Debe ser médico por sus curas, no por sus conjeturas. El doctor Masgrau es un "especialista" en medicina general.

¿Afirmaría que el interés de la obra supera el histórico?
En efecto. Precisamente por lo que tiene de actual no he incluido prácticamente ninguna referencia histórica ni biográfica en la presente edición. La sabiduría del pensamiento y la riqueza del lenguaje del doctor Gazola merecen que les prestemos atención por sí mismas. Es como si nos hablara una persona con la experiencia de trescientos años, alguien que vivió con entusiasmo el origen de la ciencia moderna. Sus reflexiones nos ayudan a enfocar nuestro presente desde una perspectiva histórica, pero su pensamiento, por fortuna, todavía no pertenece a la historia.

¿Quién leerá al doctor Gazola?
Tanto puede interesar al filósofo como al historiador. Se trata fundamentalmente de un libro de medicina y debe ser consultado por una profesión orientada siempre hacia el porvenir y falta de reflexión sobre su pasado. Los estudiantes deben conocer este testimonio de la irrupción de la razón en la medicina. Quienes practican medicina en los márgenes de la oficial, sin duda harán suyos los argumentos de cuando la medicina científica era alternativa y chocaba con la intolerancia y el dogmatismo de los galénicos. Interesa a los potenciales enfermos por sus advertencias sobre cómo mejorar la salud y vivir largo tiempo; la simplicidad de sus consejos adquiere solera con los años. Esta obra puede recetarse y leerse por prescripción facultativa, pues su atenta lectura es, en sí misma, un tratamiento de higiene mental. Sin embargo, no se trata de un discurso asequible a todo el mundo y para disfrutar plenamente de su lectura es imprescindible conservar intacto el menos común de los sentidos.

¿Está hoy el mundo engañado por falsos médicos?
Creo que es el falso mundo el que nos engaña a todos. El médico, perdido en el laberinto de lo cuantitativo y lo cuantificable, está sometido a una presión fuerte y constante. Si no es crítico, él también será engañado.

 

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